
Sinceramente, no sé si es porque me apetece escribir sobre el tema, o porque llevo tantos calmantes en el cuerpo que ni siento ni padezco, pero ya que he empezado, sigo.
En Casa PP ocurre lo mismo que en cualquier familia: siempre hay bronca. Primero fue con la polémica decisión de colocar a Espe de número dos, y dejar a Gallardín (sí, pone Gallardín, que tal y como lo trata el Mariano, se ha venido abajo) , con la moral por los suelos.
Y ahora resulta que de allí se escaquea gente que da gusto. San Gil se larga, Ortega Lara la sigue y, para colmo, los militantes convocan manifestaciones contrarias, antirajoyistas y antisangilistas ( ¿por qué escribo estos palabros? La medicación, fijo). Claro, la movida está asegurada: jubilados y jubiladas con cayadas, boinas y pieles, contra las juventudes de jerséis de D&G y polos de Lacoste. Vamos , que el desparrame padre tampoco ha sido.
Por su parte, Rajoy debe sentirse como Calimero: triste, solo, abandonado, y rodeado de injusticias (veía la serie, sí, ¿qué pasa? ¡Tengo una prima pequeña!). Y como todo humano, busca apoyo en su mentor, Chemita, que se ha quitado el bigote. Sé lo que estáis pensando: si ya de por sí es feo, sin bigote será como Pozí comiendo limones. Pues no, es mucho peor.
Y claro, esto al gobierno de SuperZP le viene de cine, porque nadie se preocupa de la crisis, de la subida de las hipotecas y el paro, del trasvase "notrasvase" a Cataluña... Un cachondeo, vaya.
Y mientras tanto, ahí está Calimariano, triste y solo, intentando ser fuerte para aguantar todo lo que ocurre en Casa PP, y no cargarse de un tiro a la gaviota.
Y ahora resulta que de allí se escaquea gente que da gusto. San Gil se larga, Ortega Lara la sigue y, para colmo, los militantes convocan manifestaciones contrarias, antirajoyistas y antisangilistas ( ¿por qué escribo estos palabros? La medicación, fijo). Claro, la movida está asegurada: jubilados y jubiladas con cayadas, boinas y pieles, contra las juventudes de jerséis de D&G y polos de Lacoste. Vamos , que el desparrame padre tampoco ha sido.
Por su parte, Rajoy debe sentirse como Calimero: triste, solo, abandonado, y rodeado de injusticias (veía la serie, sí, ¿qué pasa? ¡Tengo una prima pequeña!). Y como todo humano, busca apoyo en su mentor, Chemita, que se ha quitado el bigote. Sé lo que estáis pensando: si ya de por sí es feo, sin bigote será como Pozí comiendo limones. Pues no, es mucho peor.
Y claro, esto al gobierno de SuperZP le viene de cine, porque nadie se preocupa de la crisis, de la subida de las hipotecas y el paro, del trasvase "notrasvase" a Cataluña... Un cachondeo, vaya.
Y mientras tanto, ahí está Calimariano, triste y solo, intentando ser fuerte para aguantar todo lo que ocurre en Casa PP, y no cargarse de un tiro a la gaviota.


0 cosillas que me han dicho. Pon tú algo.:
Publicar un comentario en la entrada