martes 8 de julio de 2008

Así da gusto estar en el poder


Ahora que voy a empezar 2º de Bachillerato y que, por lo tanto, tengo que tener claro lo que quiero estudiar, me asalta una duda que me corroe las neuronas y me quita el sueño por las noches. Mis dudas están entre ser profesor de música, un trabajo para nada desdeñable, o líder de una superpotencia mundial. Porque tiene que estar de puta madre eso de ser el jefe de Estado de Alemania, Canadá EE.UU., Francia, Italia, Japón, Reino Unido o Rusia, los miembros del G8, para reunirse una vez al año con el fin de ponerse de acuerdo de una vez por todas para hacer algo con el cambio climático, y que lo único que tengas que hacer sea plantar un árbol escuchimizao y acordar lo mismo que en años anteriores: solucionarlo antes del 2050. Y para llegar a eso, pasar por una paupérrima comida de "sólo" diecinueve platos, copa y puro. Para que luego digan que ser líder mundial tira. A mí me gustaría ser el líder francés, Sarkozy, también conocido como "Le Piche Brave". Más que nada, por la Carla Bruni, que está bien rica.
Y es que da igual que, a consecuencia del cambio climático, en Salamanca pasemos frío en julio, o que en pleno invierno se deshiele un glaciar en Argentina. El caso es ir allí, comer los ocho de gorra y dejarlo todo para más adelante. Al fin y al cabo, ya han plantado ocho árboles desde hace unos cuantos años, ¿qué más queremos nosotros, las gentes de a pie? Por eso, y para unirme a ellos, me voy al baño a plantar un buen pinaco, de estos que se quedan atravesaos y el jodío váter no se los traga, mientras recuerdo ese hermoso poema que dice:

"G8, por mucho que lo intento
no te olvido ni cagando;
cada pedo que me tiro
es un saludo que te mando."



Si es que soy todo sensibilidad, todo ternura.
Pero la duda me sigue carcomiendo: ¿merece la pena ser líder de una gran potencia , sólo por comer de gorra una vez al año, y dejarlo todo para más adelante? Porque, al fin y al cabo, casi todos los adolescentes hacemos eso en casa: comemos by the face durante todo el año, por decir que ya haremos las tareas otro día, con lo que el ser un superlíder es una pérdida de tiempo y esfuerzo. Además, con todo el estrés que supone hacer lo que quieras y que lo arregle el que viene después...

Pues os digo una cosa: me quedo con lo de profesor de música, que al menos esos pequeños hooligans que son los chavalines de Parvulario y Primaria te hacen reír.


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