jueves 10 de julio de 2008

Una de zombies

Hoy hablaremos de películas de zombies. Todos alguna vez, aunque fuera de pasada, hemos visto la típica escena en la que unos valientes muchachos lanzan una bomba a una horda de muertos vivientes, que vuelan por los aires. Parece que han muerto, pero luego aparecen de nuevo, y en mayor número.
Bien, pues algo parecido está teniendo lugar en nuestra televisión. Todos recordamos, algunos con más alegría que otros, la muerte del Tomate hace poco menos de seis meses. Todos pensamos que, al morir el buque insignia de la prensa rosa, el morbo y el periodismo carente de decoro desaparecerían de nuestras vidas, a excepción de "¿Dónde estas corazón?".
Nada más lejos de la realidad: a su muerte, el Tomate extendió su espíritu telebasurista por todo Telecinco, infectando programas como el de Ana Rosa o "Está pasando". En el caso del primero, la diferencia fue prácticamente imperceptible, ya que venía como programa rosa de fábrica. Sin embargo, el segundo programa dio un vuelco total a su estilo, llegando a ningunear, despreciar e insultar a todos aquellos que no contestaban a sus preguntas morbosas, o a los que criticaban este comportamiento.
Esto sólo fue el principio. El virus del Tomate se quedó a la sombra, aumentando su poder, hasta dar el salto a otras cadenas, ya fueran rosas, como Antena 3, o públicas, como La 1. Estas dos sufrieron una infección más fuerte, que les hizo producir series basadas en asesinatos tales como el del alcalde de Fago, Rocío Wanninkhof o Miguel Ángel Blanco. Una cosa es honrar a estas personas, y otra ganar audiencia haciendo series de su martirio.
La televisión española, salvo pocas excepciones, ha llegado a unos niveles de morbosidad y rosismo indignantes, que nos convierten, en mi opinión, en una de las peores del mundo, si no la peor. Las únicas cadenas medianamente decentes que podemos ver en estos momentos son La Sexta, La 2 y Cuatro, en este orden. Primero, La Sexta, porque no sólo no emite contenido rosa, sino que además lo critica; La 2, después, porque casi nadie la ve, aunque no sea por su culpa, y porque lo más rosa que puede emitir es el culo de un mandril; y por último, Cuatro, ya que, hasta hace poco, contaba en su parrilla con programas rosa.
La televisión en España no mola; en general, es una bazofia intragable. Así que, por mi parte, veré las series de por la noche, "Sé lo que hicisteis" y, en los ratos muertos, me bajaré pelis de la Mula. Que también está mal, pero al menos no da ganas de potar.

PD: Y encima, si te equivocas, te bajas una X. El Paraíso hecho programa de ordenador.


martes 8 de julio de 2008

Así da gusto estar en el poder


Ahora que voy a empezar 2º de Bachillerato y que, por lo tanto, tengo que tener claro lo que quiero estudiar, me asalta una duda que me corroe las neuronas y me quita el sueño por las noches. Mis dudas están entre ser profesor de música, un trabajo para nada desdeñable, o líder de una superpotencia mundial. Porque tiene que estar de puta madre eso de ser el jefe de Estado de Alemania, Canadá EE.UU., Francia, Italia, Japón, Reino Unido o Rusia, los miembros del G8, para reunirse una vez al año con el fin de ponerse de acuerdo de una vez por todas para hacer algo con el cambio climático, y que lo único que tengas que hacer sea plantar un árbol escuchimizao y acordar lo mismo que en años anteriores: solucionarlo antes del 2050. Y para llegar a eso, pasar por una paupérrima comida de "sólo" diecinueve platos, copa y puro. Para que luego digan que ser líder mundial tira. A mí me gustaría ser el líder francés, Sarkozy, también conocido como "Le Piche Brave". Más que nada, por la Carla Bruni, que está bien rica.
Y es que da igual que, a consecuencia del cambio climático, en Salamanca pasemos frío en julio, o que en pleno invierno se deshiele un glaciar en Argentina. El caso es ir allí, comer los ocho de gorra y dejarlo todo para más adelante. Al fin y al cabo, ya han plantado ocho árboles desde hace unos cuantos años, ¿qué más queremos nosotros, las gentes de a pie? Por eso, y para unirme a ellos, me voy al baño a plantar un buen pinaco, de estos que se quedan atravesaos y el jodío váter no se los traga, mientras recuerdo ese hermoso poema que dice:

"G8, por mucho que lo intento
no te olvido ni cagando;
cada pedo que me tiro
es un saludo que te mando."



Si es que soy todo sensibilidad, todo ternura.
Pero la duda me sigue carcomiendo: ¿merece la pena ser líder de una gran potencia , sólo por comer de gorra una vez al año, y dejarlo todo para más adelante? Porque, al fin y al cabo, casi todos los adolescentes hacemos eso en casa: comemos by the face durante todo el año, por decir que ya haremos las tareas otro día, con lo que el ser un superlíder es una pérdida de tiempo y esfuerzo. Además, con todo el estrés que supone hacer lo que quieras y que lo arregle el que viene después...

Pues os digo una cosa: me quedo con lo de profesor de música, que al menos esos pequeños hooligans que son los chavalines de Parvulario y Primaria te hacen reír.